
Ronnie James Dio anunció que iba a cortar la cinta con una navaja: la canción le sonaba demasiado pop. Su banda lo frenó. Hoy es su canción más famosa.
Van Nuys, California, 1983. Recién salido de Black Sabbath, Dio arma su banda: Vinny Appice en la batería, Jimmy Bain en el bajo y Vivian Campbell, guitarrista norirlandés de veinte años.
En el estudio Sound City, los tres improvisan sobre un riff que Campbell escribió a los dieciséis para su banda de Belfast, Sweet Savage.
Dio entra y canta una melodía encima. Bain toma un teclado Yamaha y saca el motivo que abre la canción. Según Campbell, la escribieron en diez minutos.
Y ahí empieza lo raro. A Dio no le gusta. Había salido de Rainbow en 1979 por negarse a cantar rock comercial, y esta le suena igual.
Cuando la terminan, avisa que va a cortar la cinta con una navaja: en esos años no había botón de borrar. Va por ella, y la banda le dice que no, que es una gran canción. Lo convencen.
Para los solos, Campbell empieza por esta: toca todo el día en la menor, graba una toma y luego otra peor. Se quedan con la primera.
Holy Diver sale en mayo de 1983, y la canción llega al número catorce de rock en Estados Unidos.
Dio nunca cambió del todo de opinión: años después seguía diciendo que era demasiado pop, pero que funcionaba.
La navaja nunca tocó la cinta. Y el teclado que Dio quería borrar es lo primero que reconoces.







