
Metallica fue la primera banda de metal en tocar en los Grammy. Tocó “One”. Y el premio se lo llevó Jethro Tull, que ni siquiera fue.
Los Ángeles, 22 de febrero de 1989. Los Grammy estrenan un premio: mejor interpretación de hard rock y metal. Metallica llega con And Justice for All, y todos la dan por ganadora.
La academia los invita a tocar “One”, recortada a cinco minutos. Kirk Hammett contó que se sentían diplomáticos de todo un género.
Entre los nominados hay una banda de rock progresivo con flauta: Jethro Tull.
Y ahí empieza lo raro. Alice Cooper abre el sobre y lee: Jethro Tull. Según él, pensó que era el sobre del ensayo: la tarjeta de prueba decía ese mismo nombre.
Risas y abucheos. Cooper recibe el premio: de Jethro Tull no vino nadie. Estaban en Inglaterra, grabando. Su disquera les dijo que no valía la pena el viaje: iba a ganar Metallica.
La disquera de Metallica ya tenía diez mil carteles para tiendas que decían “ganador del Grammy”. La banda propuso pegarles una etiqueta: “perdedor del Grammy”. La de Jethro Tull publicó un anuncio: “la flauta es un instrumento pesado, de metal”.
Al año siguiente la academia partió la categoría en dos, y Metallica ganó la de metal. En 1992 volvió a ganar, con el Álbum Negro, y Lars Ulrich le dio las gracias a Jethro Tull… por no sacar disco ese año.
Esa noche Metallica tocó y Jethro Tull ganó sin ir. Tres años después, Lars se la cobró con una frase.







