
Hay una canción que dura un segundo y tres décimas. Se llama You Suffer y está en el libro Guinness como la canción más corta jamás grabada.
La grabaron en Birmingham, la misma ciudad que ya había inventado el heavy metal diecisiete años antes. Ahora iba a inventar otro género.
Antes de esto había hardcore punk inglés, rápido y político, con Discharge al frente. Había thrash. Y empezaba a asomar el death metal.
Napalm Death eran unos muchachos de las Midlands que ensayaban en un sótano. En la batería, Mick Harris tocaba algo nuevo: bombo, tarola y platillo a toda velocidad, al mismo tiempo. Lo llamaron blast beat.
Y ahí empieza lo raro. Su primer disco, Scum, no lo grabó una banda. Lo grabaron dos.
El lado A se grabó en agosto de 1986, en un estudio pequeño de Birmingham: doce canciones. Al poco tiempo se fueron todos menos el baterista.
El lado B se grabó en mayo de 1987, con tres músicos nuevos: dieciséis canciones más. Mick Harris es el único que está en las dos mitades.
Earache Records compró las cintas, juntó los dos lados y el disco salió el primero de julio de 1987: veintiocho canciones en treinta y tres minutos.
John Peel lo puso en la BBC. En semanas se vendieron diez mil copias. Eso era lo distinto: velocidad extrema, canciones de segundos y letras de protesta, no de fantasía.
Del hardcore punk y el thrash sale el grindcore. Y de ese cruce, doce años después, nace el metalcore en Massachusetts.
Birmingham lo hizo dos veces.







