
El 11 de diciembre de 2015 Motörhead tocó dieciséis canciones en Berlín. La última fue Overkill. Diecisiete días después, Lemmy Kilmister estaba muerto.
Motörhead se había formado en Londres en 1975: cuarenta años exactos. Ese verano habían sacado Bad Magic y salieron de gira de aniversario.
Pero 2015 no fue un año de celebración. En agosto, en Salt Lake City, el concierto terminó antes de tiempo. Al día siguiente cancelaron Denver. En septiembre, en Austin, dejaron el escenario después de tres canciones y se cayeron las demás fechas de Texas.
Y ahí empieza lo raro: el calendario eligió el final por ellos. El 20 y el 21 de noviembre filmaron dos noches en el Zenith de Múnich. Nadie sabía que ese sería el último registro profesional de la banda. Hamburgo y Berlín se pospusieron, y Berlín se reprogramó para el 11 de diciembre.
Esa noche, en el Max-Schmeling-Halle, tocaron Bomber, Ace of Spades y, al final, Overkill. Desde el escenario, Lemmy bromeó que seguía siendo indestructible.
El 24 de diciembre cumplió setenta años. El 26, según su mánager, le dieron el diagnóstico. El 28 murió en su casa de Los Ángeles. Dos días.
Al día siguiente, el baterista Mikkey Dee lo dijo sin rodeos: Motörhead se acabó, claro; Lemmy era Motörhead. Phil Campbell lo confirmó. No hubo despedida ni gira final.
Aquí ya contamos cómo nacieron Overkill y Ace of Spades. Esta es la noche en que sonaron por última vez: un viernes en Berlín, dieciséis canciones, y nadie en la sala lo sabía.







