
Blind Guardian metió un libro entero de Tolkien en un disco. No El Señor de los Anillos: El Silmarillion, el que casi nadie termina de leer.
Krefeld, Alemania, 1997. Hansi Kürsch lee a Tolkien desde los doce años y colecciona ediciones en varios idiomas. La banda ya tiene estudio propio, Twilight Hall, y una idea: contar la guerra por los Silmarils.
Tres gemas con la luz de dos árboles. Morgoth apaga los árboles y se roba las joyas. Fëanor, el herrero que las hizo, jura recuperarlas a cualquier precio. Y la elfa Lúthien baila ante Morgoth para que su amado le robe una de la corona.
Hansi deja el bajo y se queda solo con la voz. Graba coros en capas y contrata a dos actores británicos, Norman Eshley y Douglas Fielding, para narrar entre canción y canción. Son 22 pistas: once canciones y once narraciones. Mezcla Flemming Rasmussen, el productor de Metallica.
Y ahí empieza lo raro. Nightfall in Middle-Earth sale en abril de 1998 y es el primer disco de la banda publicado en Estados Unidos. Los lectores de Tolkien lo adoptan; la banda hasta toca la puerta de las películas de Peter Jackson, sin éxito.
Hansi explicó por qué no eligió El Señor de los Anillos: el tamaño de El Silmarillion cabía en su música. Y toda la historia la cuenta un solo personaje: Maglor, el hijo de Fëanor que en el libro termina solo, cantando junto al mar.
Un libro que casi nadie termina, cantado por el único que sobrevive para contarlo.







