
El logo más tatuado del punk no lo diseñó nadie. Es la cara de un villano de una película por capítulos de 1946 que la banda encontró buscando dibujos para camisetas.
Nueva Jersey, 1979. Los Misfits tienen dos años, un cantante que se llama Glenn Danzig y nada de dinero. Imprimen sus propias playeras con serigrafía y sus propios volantes.
Un día Danzig y el bajista Jerry Only buscan una imagen para serigrafiar y encuentran la foto de una vieja serie de cine: El Fantasma Carmesí. Doce capítulos, estrenada en 1946 por Republic Pictures. El villano lleva capucha y una máscara de calavera con la boca abierta.
La ponen en el volante de un concierto en el Max’s Kansas City de Nueva York, el 28 de marzo de 1979.
Y ahí empieza lo raro. Tres meses después, el 26 de junio, sacan el sencillo Horror Business. La calavera va en la portada. La primera tirada son veinticinco copias, sin funda. En agosto imprimen dos mil más, en vinilo amarillo.
La calavera ya no se va. Danzig la redibuja a su manera, con más sombra y los dientes más largos, y la banda la pone en todo: discos, playeras, escenarios. Le dicen el Fiend.
Cuarenta y cinco años después es uno de los logos más reconocibles del rock, y lo lleva gente que nunca ha oído una canción de los Misfits.
Y cuando la banda se rompió, la calavera terminó en tribunales: Danzig y Only se pelearon durante años por quién era dueño de la cara de un villano de 1946.







