
Una canción de power metal de siete minutos entró a la lista de éxitos de Estados Unidos. No la metió la radio. La metió un videojuego.
DragonForce son ingleses y tocan rápido. Muy rápido. Su cosa es esa: solos larguísimos a una velocidad que suena a caricatura.
En 2006 sacan Inhuman Rampage. La primera canción del disco se llama Through the Fire and Flames. Dura siete minutos y va a doscientos golpes por minuto. Es un disco de power metal, de un género que en Estados Unidos casi nadie escuchaba. No pasa gran cosa.
Un año después, en 2007, sale la tercera parte de un videojuego de guitarras de plástico. Y ahí empieza lo raro.
Los que hacen el juego meten esa canción como la última, la que hay que desbloquear. La ponen al final de todo, como el jefe final. La versión difícil tiene tantas notas seguidas que se volvió la prueba máxima del juego: la canción que casi nadie podía terminar.
Millones de adolescentes que en su vida habían oído power metal se pasaron meses estrellándose contra ella.
Y la compraron.
En 2008 la canción entra al Billboard Hot 100 en el número ochenta y seis. Es el único sencillo de DragonForce que ha entrado a esa lista. Las ventas del disco se dispararon.
El guitarrista Herman Li lo resumió así: hay muchas buenas canciones en ese juego, pero supongo que la nuestra era la más ridícula.
Siete minutos, doscientos por minuto y una guitarra de plástico.







