
En 1996 Disney le publicó un disco a Glenn Danzig. Cuando supo a quién había firmado, el contrato ya estaba hecho.
Los Ángeles, 1995. Danzig se queda sin banda: en julio se van su guitarrista y su bajista. Y rompe, en malos términos, con Rick Rubin, su productor de siempre.
Graba casi solo: él toca el bajo, las guitarras y los teclados. Joey Castillo en la batería, y Jerry Cantrell, de Alice in Chains, en tres canciones. Menos blues, más máquinas: metal industrial.
Según Danzig, elige Hollywood Records porque además le ofrecen un sello propio. Hollywood Records es de Disney.
El disco se llama Blackacidevil y sale el 29 de octubre de 1996. Ese Halloween toca con boletos a seis dólares con sesenta y seis.
Y ahí empieza lo raro. La revista de Tower Records publica una caricatura: Danzig saluda al director de Disney, Michael Eisner, en un parque de diversiones diabólico. Danzig lo contó así: primero protestaron grupos religiosos. Luego protestó Roy Disney, vicepresidente del consejo de la compañía. Roy, dice, enloqueció al saber que un sello de Disney lo había firmado.
Hollywood le quita la promoción al disco, rompe el contrato y lo saca del catálogo. Danzig recupera sus derechos y en el 2000 lo reedita por su cuenta, con otra portada.
En 1997, Hollywood retira el disco de Insane Clown Posse horas después de ponerlo a la venta. Danzig ya había pasado por ahí.
El disco más industrial de Danzig es el único que sacó con la compañía más familiar del mundo.







