
En 1980, AC/DC se quedó sin voz. La encontró en un cantante que Bon Scott había visto siete años antes. Es Brian Johnson.
Inglaterra, 1973. La banda de Bon abre para un grupo llamado Geordie. Su cantante es un tipo del norte con la voz rasposa. Esa noche se tira al piso, patalea y no deja de cantar. A Bon le encanta: un loco que canta como Little Richard, tirado en el suelo. Qué número, dice. Y ahí empieza lo raro: no era número. Era un ataque de apendicitis.
El 19 de febrero de 1980, Bon Scott muere en Londres. Angus y Malcolm deciden seguir, y el primer nombre que se les ocurre es el de aquel cantante. En la audición lo encuentran abajo, jugando billar con los técnicos. Sube y canta Whole Lotta Rosie y Nutbush City Limits. Malcolm diría que, por primera vez desde Bon, sonrieron.
El 1 de abril es oficial, y se van a grabar a Nassau, en las Bahamas. Las tormentas cortan la luz del estudio, y Brian mete ese mal tiempo en la primera estrofa de una canción. Para abrirla encargan una campana de bronce de una tonelada. Es Hells Bells. El 29 de junio de 1980, en Namur, Bélgica, Brian da su primer concierto con AC/DC.
Back in Black sale en julio, con la portada negra de luto por Bon. Vende unos cincuenta millones. Brian se queda treinta y seis años, y vuelve en 2020 después de dejar la gira por el oído.
Dos voces, una banda. ¿Bon o Brian?







