
Sleep entregó a su disquera una sola canción de más de una hora. La disquera la rechazó, la banda se separó, y hoy es una obra clave del metal.
San José, California. Sleep son tres: Al Cisneros en el bajo y la voz, Matt Pike en la guitarra y Chris Hakius en la batería. En 1992 sacan Sleep’s Holy Mountain, el disco que funda el stoner metal, y London Records los firma prometiendo libertad total.
Durante años trabajan un solo tema que crece en cada ensayo. Lo graban con Billy Anderson en dos sesiones de un mes, guitarras afinadas muy abajo y amplificadores hechos a la medida. Como una cinta solo guarda veintidós minutos, la canción se graba en tres partes.
En 1996 entregan el resultado: Dopesmoker, sesenta y tres minutos, un solo riff que avanza como una caravana por el desierto. Sí, el título habla de lo que parece.
Y ahí empieza lo raro. London dice que eso no se puede vender. Manda remezclarla y cortarla en pedazos. La banda se niega. Nadie cede, y en 1998 Sleep se separa sin publicar su disco.
Pike forma High on Fire. Cisneros y Hakius forman Om. Y la canción sale sin permiso en 1999, recortada a cincuenta y dos minutos, con otro nombre: Jerusalem.
La versión completa llega hasta 2003 y en 2012 Southern Lord la remasteriza. Pitchfork le da 8.5 y la nombra mejor reedición. Sleep volvió a los escenarios en 2009.
La disquera quería cortarla. La banda prefirió desaparecer. La canción sigue entera.







