
Fear of the Dark no es una canción de monstruos. Es sobre un hombre que camina solo por un parque de noche y siente que alguien lo sigue.
Steve Harris, el bajista de Iron Maiden, la escribió en 1991 en el granero de su casa en Essex, convertido en estudio. Salió en mayo de 1992 y cerraba el disco del mismo nombre, número uno en Inglaterra.
La letra habla en primera persona. Un hombre cruza un parque cuando la luz empieza a cambiar. Escucha pasos detrás, se da la vuelta y no hay nadie. Aprieta el paso y ya no se atreve a mirar. Nada aparece. El miedo es a lo que podría estar ahí.
Y ahí empieza lo raro. Según Bruce Dickinson, Harris la escribió porque a él, de verdad, le daba miedo la oscuridad. El hombre que escribió sobre soldados y faraones se retrató a sí mismo en un parque.
El coro lo dice sin adornos: tengo el miedo constante de que algo siempre está cerca.
Y luego pasó algo que Harris no escribió. En vivo, el público empezó a cantar la melodía de la guitarra, ese oh-oh-oh que hoy es de ellos. La versión grabada en Helsinki en 1992 llegó al número ocho en Inglaterra y la nominaron al Grammy. En Rock in Rio, en 2001, una multitud la cantó entera.
Dickinson dejó la banda en 1993, al terminar esa gira. La canción se quedó en todas las giras desde entonces, menos una. Treinta años después sigue siendo lo mismo: un hombre, un parque,
y alguien que quizá no está ahí.







