
El hombre que ideó esta portada nunca conoció al pintor. Se la dictó por teléfono. Y la disquera ya tenía otra lista.
Nueva York, 1975. Jim Steinman, compositor de teatro, escribe siete canciones enormes para un actor de voz gigante: Meat Loaf. Durante dos años y medio recorren disqueras y todas dicen que no. Clive Davis, el jefe de CBS, les suelta que los actores no hacen discos.
El único que dice sí es Todd Rundgren. Produce el disco convencido de que es una parodia de Bruce Springsteen. Con la guitarra imita una motocicleta.
Steinman lee Heavy Metal, la revista de cómics, y ahí encuentra a Richard Corben: un ilustrador de cómics de músculos brillantes y colores de ciencia ficción. Quiere esa mano para su disco.
Y ahí empieza lo raro. Según Steinman, la disquera ya tenía otra portada: un ama de casa de los cincuenta sacando un pastel de carne del horno, con la cabeza de Meat Loaf encima. Quedó horrorizado. Y llama a Corben.
Le dicta la imagen: una motocicleta que sale disparada de un cementerio como un cohete, con piedras volando y un murciélago sobre una torre. Corben la pinta y se la manda. Nunca se vieron en persona.
El disco sale el 21 de octubre de 1977 en Cleveland International, un sello chico distribuido por Epic. Y la portada dice en letras grandes: canciones de Jim Steinman.
Lleva más de cuarenta y tres millones de copias vendidas. Corben murió en 2020, a los ochenta años.
Steinman lo resumió así: es una portada que se ve como suena el disco.







