
Esta portada casi no existe. Es negra. Y escondida en el negro hay una serpiente de más de doscientos años.
California, 1990. Metallica viene de And Justice for All: canciones de nueve minutos y una estatua en la portada. Quieren canciones simples. Y un disco simple.
Lars Ulrich mira las revistas de metal: caricaturas, acero, sangre. Quiere lo opuesto. La respuesta: el negro. Lars: a todos nos gusta el negro. Hetfield, más corto: funda negra, logo negro, y váyanse al diablo.
La serpiente viene de la bandera de Gadsden, de 1775: una cascabel enroscada y una frase: no me pises. Esa frase es una canción del disco: Don’t Tread on Me. La dibuja Don Brautigam, el pintor del cementerio de Master of Puppets. Y va en relieve, negro sobre negro, apenas visible.
Y ahí empieza lo raro. This Is Spinal Tap, la película de 1984, tiene un disco de broma negro: Smell the Glove. ¿Qué tan negro puede ser? Nada más negro. Todos ven la copia. Spinal Tap se lo pregunta en cámara, en el documental de la banda. Lars responde que la inspiración era Hello, de Status Quo, un disco negro de 1973.
Sale el 12 de agosto de 1991. Casi seiscientas mil copias en una semana. Número uno. Hoy pasa de veinte millones en Estados Unidos y treinta en el mundo. En las ediciones nuevas, la serpiente y el logo ya van en gris: casi nadie los veía.
Brautigam pintó más de tres mil portadas. Esta casi no se ve.
Una portada casi vacía, en el disco de metal más vendido de la historia.







