
El 19 de septiembre de 1985, un cantante de metal con melena rubia y chaleco de mezclilla entró al Senado de Estados Unidos. Los senadores esperaban un payaso. Se fueron con una etiqueta que sigue pegada en los discos cuarenta años después.
Washington. Un grupo de esposas de políticos, con Tipper Gore al frente, ha creado un comité para controlar la música que oyen los niños. Tienen una lista de quince canciones sucias. Una es de Twisted Sister: We’re Not Gonna Take It, acusada de promover la violencia.
Convocan una audiencia en el Senado. Testifican tres músicos: Frank Zappa, John Denver, y Dee Snider.
Snider llega vestido como en el escenario. Y ahí empieza lo raro. Habla mejor que todos ellos.
Tipper Gore ha dicho que otra canción suya, Under the Blade, trata de sadomasoquismo y ataduras. Snider explica, frente a las cámaras, que la escribió sobre la operación de garganta de su guitarrista. El terror de la letra es el de un quirófano.
Y remata: la señora Gore buscaba sadomasoquismo y lo encontró. Estaba en su cabeza.
Al Gore, senador, marido de Tipper, lo mira desde la mesa. Snider dijo después que vio odio puro en sus ojos.
Snider desmonta uno por uno los argumentos. Los senadores no encuentran cómo contestarle.
Ganó el debate y perdió la guerra. Semanas después, la industria discográfica acordó poner una etiqueta en los discos con contenido explícito.
Esa etiqueta blanca y negra, Parental Advisory, nació esa tarde. Y para muchos adolescentes se convirtió en exactamente lo contrario: la señal de qué disco comprar.







