
Los fans de Tool creen que Lateralus está construida sobre la secuencia de Fibonacci. Tienen razón a medias. Y el propio cantante dice que fue un truco barato.
- Tool saca su tercer disco. Dura setenta y ocho minutos y entra directo al número uno en Estados Unidos.
La canción que da nombre al disco dura nueve minutos con veinticuatro segundos. Su parte principal alterna tres compases seguidos: nueve octavos, ocho octavos, siete octavos. Nueve, ocho, siete. Pegados: novecientos ochenta y siete.
Novecientos ochenta y siete es un número de Fibonacci, la serie en la que cada número es la suma de los dos anteriores. Uno, uno, dos, tres, cinco, ocho, trece.
Y hay más. Las sílabas de la primera estrofa, en inglés, siguen esa misma serie: una, una, dos, tres, cinco, ocho. Y luego bajan.
Y ahí empieza lo raro.
La banda nunca lo anunció. Lo encontraron los fans en foros de internet, dos o tres años después. Danny Carey, el baterista, contó cómo pasó de verdad: la canción se llamaba nueve-ocho-siete por los compases, y solo después notaron que ese número estaba en la serie. Fue coincidencia, no diseño.
Y el patrón no cubre toda la canción. Se rompe después del prechorus: a partir de ahí, las sílabas dejan de cuadrar.
En 2017, Maynard James Keenan fue todavía más duro. Dijo que meter esos números fue un movimiento peatonal, de segundo año, y que podía haberlo hecho mejor.
Los compases sí dan novecientos ochenta y siete. Las estrofas sí siguen la serie. Todo lo demás es lo que quisimos ver en la espiral.







