
Este ángel que fuma es un niño real. Y en la sesión de fotos se comió los cigarros, uno por uno.
Los Ángeles, 1983. Van Halen acaba de construir su propio estudio, y Eddie graba con sintetizadores ‘Jump’, el único número uno de la banda. Falta la portada.
Le encargan a la ilustradora Margo Nahas cuatro mujeres cromadas bailando. Nahas pinta cromo con aerógrafo, y justo por eso dice que no: cuatro cuerpos de cromo reflejándose entre sí son una pesadilla.
Su esposo, Jay Vigon, lleva su portafolio a la banda de todos modos.
Y ahí empieza lo raro. Entre las páginas hay un cuadro que Nahas pintó para ella misma, sin encargo: un ángel niño con un cigarro en la mano. Quería algo que pareciera una foto y no pudiera ser real.
La banda lo ve y pregunta si está disponible. Vigon dice que sí. ‘Nos lo llevamos’.
El modelo del ángel es Carter Helm, el hijo de una amiga de Nahas. Ella le dio cigarros de dulce para la foto, y él se los comió todos, después de un berrinche, claro.
El disco sale el 9 de enero de 1984. Llega al número dos en Estados Unidos. Arriba está Thriller, de Michael Jackson, donde el solo de ‘Beat It’ lo toca el propio Eddie Van Halen.
En el Reino Unido le pegan una calcomanía al ángel para taparle el cigarro. Vendió diecisiete millones de copias, y fue el último disco con David Lee Roth en veintiocho años.
Un ángel pintado sin encargo, y una banda que lo eligió en dos minutos.







