
El desierto de Arizona de esta portada es una cantera de arena en Barnet, al norte de Londres.
Inglaterra, verano de 1980. Motörhead graba su cuarto disco en Rickmansworth con el productor Vic Maile. Son tres: Lemmy, Fast Eddie Clarke y Phil Taylor.
Para la portada, la primera idea es una foto en sepia: pistoleros sentados a una mesa de cartas. La banda la descarta. Prefiere el desierto, vestidos de vaqueros.
Cada uno arma su personaje. Eddie Clarke va de Clint Eastwood, el hombre sin nombre, con poncho. Phil Taylor copia a Marlon Brando en El rostro impenetrable. Y Lemmy, según Phil, va de Bret Maverick, el jugador de una serie de televisión de los cincuenta.
El fotógrafo es Alan Ballard. Y para el desierto nadie cruza el Atlántico: la sesión se hace a dieciséis kilómetros de Londres.
Y ahí empieza lo raro. El cielo tampoco es de Arizona. Según el documental Classic Albums, ese día estaba muy nublado y el azul se pintó después, con aerógrafo.
Lemmy lo contaba al revés. En 2004 juraba que el cielo era real: uno de esos raros días de sol de fin de verano. Y bromeaba: con un arenal así, también pudieron fingir la llegada a la Luna.
El disco sale el 8 de noviembre de 1980. Hoy cumple cuarenta y seis años. Llega al número cuatro en Inglaterra, su puesto más alto con un disco de estudio, y en marzo de 1981 ya es disco de oro. También es su primer disco en Estados Unidos.
Un desierto inglés, bajo un cielo que nadie sabe si era de verdad.







