
La canción más famosa de Motörhead cuenta la historia de alguien que sabe que va a perder.
Ace of Spades salió en octubre de 1980, en el disco del mismo nombre. La grabaron ese verano cerca de Londres, con el productor Vic Maile. La letra es de Lemmy, el bajista y cantante.
Es un jugador sentado a la mesa. Apuesta, dobla o se retira, y lee los ojos del rival. No le interesa el dinero: la única carta que quiere es el as de espadas.
En medio aparece la mano del muerto: ases y ochos, las cartas que, según la leyenda, tenía Wild Bill Hickok cuando lo mataron en una cantina de Deadwood, en 1876.
Y ahí empieza lo raro. Lemmy dijo que la letra era solo un ejercicio de palabras sobre el juego, con todos los clichés. A él le gustaban más las tragamonedas, pero no se puede cantar sobre frutas que giran.
El jugador no espera ganar. Sabe que va a perder y que apostar es de tontos, y lo acepta: así le gusta, porque no quiere vivir para siempre.
Lemmy la tocó en concierto durante treinta y cinco años. Llegó a decir que estaba harto de ella, y confesó que cantó el ocho de espadas dos años sin que nadie lo notara. Nunca la quitó.
Sonó en el último concierto de Motörhead, en Berlín, el 11 de diciembre de 2015. Diecisiete días después, Lemmy murió de cáncer en Los Ángeles, y la canción volvió a las listas británicas, más arriba que en 1980.







